El Carnaval 2009 en Tenerife (Fecha Inicio: 18/02/2009 - Fecha Fin: 01/02/2009)
La fiesta prohibida:
El carnaval ha sido maltratado, vituperado y prohibido a través del tiempo, y no hay etapa de la historia an que alguien, de cualquier lado, no haya caído con toda la fuerza sobre este hecho para acabar con él.
Fueron los gobiernos conservadores o las sociedades reaccionarias quienes atacaron el carnaval para prohibirlo, mientras el pueblo se detenía delante del rey Momo para rendirle homenaje.
La historia del Carnaval isleño presenta una amplia relación de prohibiciones que acaban cuando se termina la dictatura última y ya nadie se plantea su eliminación.
Los sectores conservadores, que en otro tiempos participaron en la repreción del carnaval, son partícipes de la fiesta y no tienen, en absoluto, nada que decir de las alegres fechas en que cada uno va a lo suyo sin ofender.
Mientras las autoridades prohibiran el carnaval callejero, en las sociedades se dasarrollaban fiertejos y bailes que son recordados a través de las crónicas sociales que se reflejan en las páginas de los periódicos. La calle era la crítica de una sociedad injusta, que las voces de las murgas ponían de actualidad en sus canciones o en su rapresentaciones. El Carnaval estuvo prohibido, y alguien que ahora mismo salga a la calle a estudiar la fiesta, no entiende el porque de aquella persegución, que llevó gente a la cárcel o permitió carreras callejeras llenas de miedo.
Ahora mismo, cuando se anuncian las fiestas,nadie piensa en el gran pecado del carnaval. Cada uno, lejos de ideologías y de actitudes autoritarias, va a lo suyo, al encuentro con la fiesta que ya nadie se atreve a prohibir.
El Carnaval es libertad, es roptura, es ácrata posición frente a la vida. La calle sellena del remedo de la propia existencia interpretado por el pueblo.
La alegría ya no está prohibida, ¡viva la libertad del hombre y de la mujer que encuentran en la calle del Carnaval su propia imagen reflejada en el espejo distorsionador de cualquier escaparate!
Desde “El Carnaval – La fiesta prohibida” de Gilberto Alemán