06/08/2008
Canarybynight
CanarybyNight presenta la historia de Tajao


CanarybyNight   presenta una breve historia de San Miguel de Tajao, un precioso pueblo de pescadores en el sur de Tenerife.

 

Breve referencia a la historia de TAJAO

 

La existencia de Tajao como caserío puede datarse desde la segunda mitad del siglo XIX.

En esa época los pescadores estaban asentados en La Caleta, muy cerca de Tajao, que constituía el embarcadero principal de la zona y que llegó a poseer una línea de teléfono.

La Caleta contaba con varios pozos de agua en su entorno, entre otros, el de Cueva Honda y el del barranquillo que desemboca en el Risco de La Puente, ambos en el actual núcleo urbano de Las Maretas. Pero la progresiva salinización del agua de los pozos y el descubrimiento de un manantial de agua dulce (heres) en Tajao, hizo que dichos pescadores se trasladaran de manera definitiva a Tajao, junto con otras familias procedentes, principalmente, de El Porís.

De aquellas primitivas familias de pescadores descienden los actuales regidores del restaurante El Rocás.

 

En sus inicios Tajao constituyó un embarcadero en la costa de Arico que se utilizó para el tráfico de mercancías (fardos) y personas. Los barcos empleados en ese tipo de puertos eran pequeños, como el muy recordado “La Amelia” (popularmente La Melia), con sede en El Poris. Tajao, desde siempre, ha sido utilizado también por las gentes de las medianías (El Río, La Cisnera, El Lomo de Arico), para la práctica del baño y de la pesca.

 

A lo largo de la historia, el nombre del pueblo ha ido cambiando. En el ámbito marinero antiguo se le denominaba “La Laja”, debido a la presencia, frente a la playa, de un largo trozo de roca, que a modo de muelle natural servía de defensa del intenso oleaje del mar y proporcionaba cierta protección para las embarcaciones de pesca. Protección muy precaria, ya que en épocas de temporales era obligado trasladar los barcos a otros refugios más seguros (como Playa Grande en la bahía de El Poris), muchas veces con grave riesgo para la seguridad de los propios barcos y de los pescadores.

La Laja constituía un espectáculo de belleza natural único que asomaba en la bajamar en toda su plenitud. En la actualidad La Laja se encuentra sepultada por la escollera del refugio pesquero, construido el año 1993 y que supuso un importante lanzamiento económico para el pueblo ya que facilitó enormemente las faenas de la pesca al no ser necesario varar los barcos diariamente.

Otro significativo y bello nombre con el que se ha conocido Tajao, era el que utilizaban, sobre todo, los habitantes de los pueblos de las medianías. Denominaban al lugar “Tabaibarril”, debido a la abundante presencia de tabaibas, especialmente la tabaiba dulce (Euphorbia balsamífera) que, junto con otras especies adaptadas a estos ambiente áridos, confieren al paisaje su aspecto característico.
 
San Miguel de Tajao toma su actual nombre por su situación próxima al Barranco de Tajao y de la advocación a San Miguel Arcángel de la pequeña ermita que preside la plaza del pueblo y cuya fiesta se celebra cada año el 29 de septiembre.

 

A lo largo de la primera mitad del siglo XX, la vida de los habitantes del lugar fue particularmente dura dada la climatología adversa, con varios meses de viento constante (vientos alisios) que impedían el desarrollo de las actividades pesqueras. En estas épocas de penuria fue necesario complementar los escasos ingresos procedentes de la pesca con la dedicación a labores agrícolas, desarrolladas principalmente por las mujeres, en la zafra del tomate.

 

En la década de los años sesenta se produjo un importante incremento de las capturas de atún, lo que supuso una mejora muy notable en la economía y en las condiciones de vida de los pescadores de la zona. Se renovó la flota pesquera con la introducción de embarcaciones de mayor porte y de nuevos artes de pesca, lo que obligó a familias enteras a trasladarse a otros puertos durante temporadas en seguimiento de los bancos de atún. En la actualidad la pesca del atún se sigue practicando auque en menor cantidad.

Hasta finales de los ochenta, el pueblo carecía de los más elementales servicios, pero con el esfuerzo de sus habitantes se le dotó de agua corriente, luz eléctrica, mejora de los accesos por carretera -a partir de la construcción de la Autopista del Sur-, teléfono, alcantarillado, recogida de basuras,…aunque son aún muchas las carencias, ya que no existe transporte público ni atención sanitaria y en ningún momento ha existido escuela en el pueblo. También en la década de los ochenta se creo la actual Cofradía de pescadores que agrupa a un nutrido grupo de profesionales dedicados a la pesca de bajura y cuyas capturas incluyen, además de diferentes especies de atún, viejas, cabrillas, samas, salmonetes, salemas, gallos, camarón, pulpos, morenas, congrios, petos, etc.

Actualmente Tajao se ha convertido en el referente gastronómico más destacado de la costa sur de Tenerife, con una importante oferta en restauración, especializada en pescado, la mayor parte procedente de las capturas de los pescadores locales.


Fernando Guillén y Oliva Pino
Tajao, julio 2008.









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